lunes, 25 de marzo de 2019

Un recorrido ciclista de 100 km, por primera vez en cuatro años y vivir con miedo


Primer recorrido de 100 km en mi bicicleta, ayer domingo, el primero en mucho tiempo, probablemente en cuatro años pues hice uno después de septiembre de 2014. Sé esto con certeza porque antes del viernes 5 de septiembre de ese año, no tenía cyclocomputer y pude comprar ese dispositivo (marca Cat Eye, fabricación japonesa) gracias al trabajo de traducción free lance que estaba realizando, al igual que varias refacciones (poste del manubrio y bomba portátil) para usar con aquella bicicleta, también de aluminio pero mucho más pesada.

¿Por qué tuvo que pasar tanto tiempo para que volviera a cubrir esa distancia, si en realidad no es tanto? Hay varias respuestas posibles. Una es que los medicamentos que he tomado durante cerca de ocho años, para mi trastorno límite de la personalidad me han traído como efectos colaterales cansancio crónico (que también podría deberse a otras causas, que mencionaré más adelante) y aumento de peso (que ya resolví, después de batallar mucho tiempo con este problema). Otra causa que pudiera no tener relación es un miedo no definido a hacer muchas cosas, como salir con frecuencia a carretera (en bicicleta) que es donde se practica este deporte.

El miedo ha dominado mi vida y ha sido la causa de que no haya hecho muchas cosas. Siendo un hombre muy joven decidí no tener hijos jamás y mi argumento siempre ha sido que la razón de ello es la carga de violencia que llevo a cuestas, siendo hijo de un hombre muy destructivo y una mujer muy codependiente, ambos provenientes de familias terribles. Sin que esto deje de ser cierto, otra razón podría ser que le tengo mucho miedo a la vida y en relación con esto, puesto que he mostrado tan poca capacidad para convertirme en un adulto y ser autosuficiente, mi mayor temor fue que de haber tenido una familia le hubiera fallado miserablemente, sumiéndola en la pobreza, en la carencia de los medios necesarios para llevar una vida digna y poderle brindar a mis hijos una oportunidad en la vida.

Cuando joven, quise viajar a otro país (de preferencia de habla inglesa) como Canadá o Australia, con intención de emigrar y quedarme allá, tomar la ciudadanía y llevar una vida muy diferente a la que me esperaba en el país que me vio nacer, al que no amo, del que no estoy orgulloso y que no acepto pues mucha de su realidad me parece injustificable, entre ellas la desigualdad social, la sobrepoblación, la corrupción, una alta proporción de gente que parece inferior en todos aspectos, desde su apariencia hasta su nivel educativo deplorable o francamente paupérrimo, etc.

¿Por qué no lo hice, por qué no me fui? Principalmente por miedo, el temor a lo desconocido, a dejar mi hogar, a alejarme de mi familia, incluso de mi mascota (mi perro), etc. En resumidas cuentas, el miedo ha dominado mi vida.

En fecha muy reciente se ha elevado mucho mi nivel de actividad física, entiéndase la práctica de mi deporte, el ciclismo de ruta complementado con una rutina (breve) de ejercicios con pesas, dos días por semana, máximo tres. No puedo explicar la razón por la cual he sentido que he dado un gran paso hacia adelante, que estoy saliendo de una pesadilla que comenzó en un momento que no puedo determinar. Pudiera ser en mi temprana infancia, o al llegar a la adolescencia, tal vez cuando llegué a ser un adulto joven, cuando tuve un poco más de 20 años de edad. No puedo explicar la razón de este bienestar y cómo establezco una conexión con la práctica de mi deporte, pero lo siento de manera tangible y de pronto disminuye mucho mi nivel de ansiedad, la paranoia que me acompaña con tanta frecuencia y los temores inexplicables por razones no definidas, temores irreales  que percibo como posibilidades y que en realidad no existen como algo concreto.

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