Pasa de las 13 horas de este segundo día de la semana
laboral, yo llevo aquí apenas dos horas, muchos de mis compañeros (la mayoría)
salen a comer a esta hora. Estaba platicando con una compañera sobre un asunto
en relación con la renuncia de un buen integrante de nuestro departamento, el
pasado viernes, cuando llegó una idiota a interrumpir y terminó nuestra
plática.
Luego sale otro compañero que me es particularmente
desagradable a decir pendejadas y yo me alejo de él. El asunto que quería
comentar con mi compañera tenía que ver con el director de RH, que tiene en la
empresa menos de un año y resultó ser otro individuo pusilánime y cobarde, que
no va a hacer lo que es su obligación, lo que indica su descripción de puesto
en relación con el mal clima laboral que pueda presentarse, optando en cambio
por participar en una farsa. Este tipo de personas me revuelven el estómago,
gente que elige vivir en la cobardía, traicionarse a sí mismos, olvidarse de
sus principios y la ética y convertirse en cambio en parte de la descomposición
social. Un individuo como ese merece lástima.
Por otra parte, anoche me contactó vía Twitter una dama a la
que he estado siguiendo durante algún tiempo, y ella me ha seguido a mí. Me
envió mensaje directo y eso me agradó, pues es una mujer bonita, a todas luces
joven, y de lo más agradable. Me dijo que trabajaba de noche y estaba a punto
de iniciar su turno, por lo que dejamos la comunicación para continuarla cuando
tuviéramos la oportunidad.
Al llegar a mi trabajo, cerca de las once de la mañana, ella
todavía no había revisado su WhatsApp y yo le di información sobre mí. Hace 20
minutos pedí mi Smartphone en Seguridad y comprobé que ya había leído el
mensaje que le envié, pero no me dio ninguna respuesta. Esto se suma a la
frustración que ya sentía.
Pienso mucho en las situaciones injustas que he padecido en
mi trabajo, y a ese respecto le atribuyo la mayor responsabilidad a la
directora de mi departamento. He decidido alejarme de ella, pues no soy la
clase de persona que se falta al respeto a sí misma, pero la lejanía de esa persona
me molesta, lo que me hace cobrar conciencia de mi fuerte tendencia (a todas
luces patológica) a prestarle demasiada atención a ciertas personas cuya
importancia es muy relativa en mi vida.
Como he expresado antes, estoy viviendo la mejor época de mi
vida porque cuento con un empleo que si bien no me da mucho dinero, sí me
proporciona estabilidad económica, algo que nunca antes tuve pese a haber
trabajado mucho para conseguirla. Ciertos aspectos de mi presente no están bien
y es necesario hacer algo para corregirlos, uno de los más apremiantes la
soledad en la que vivo, la cual se ha intensificado cuando me di cuenta de que
mi relación con Laura, esa amiga a la que quise tanto, había llegado a su fin.
En este momento pienso en ella y siento mucha tristeza, pero también
resentimiento por su actitud deliberada de abandono, cuando sabía lo mucho que
la quería y la necesitaba. No quiero enojarme con ella sino por el contrario,
recordar todo aquello por lo que la he considerado una persona excepcional no
olvidar todo lo que recibí de ella, procurando comprender aquello que ella hizo
que me lastimó y aceptando el hecho de que se fue de mi vida y no va a regresar.
Mi situación es buena, pero me siento triste y deprimido y
necesito cambiar eso.
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