viernes, 8 de marzo de 2019

El fin de semana que se avecina, una cita con una bella dama (como una posibilidad)


Desperté veinte minutos antes de las seis y decidí llevar a caminar a mis mascotas. Al regresar eran cerca de las siete y sentía un tremendo cansancio físico, por lo que regresé a la cama y dormí hasta que sonó la alarma de mi celular, las 8:50 horas. Esa fatiga me hace preguntarme si su origen no será simplemente mi edad, en 50 días habré cumplido 55 años y pese a mi buen aspecto físico y mis habilidades atléticas (nada del otro mundo) empiezo a pensar que mi pérdida de vitalidad tiene que ver simplemente con mi edad cronológica. No importa, puedo vivir con eso.

Por otra parte, a menos de haber empezado a usar una red social para conocer gente del sexo opuesto e intentar establecer una relación de amistad cercana o de pareja, es altamente probable que este fin de semana vea a una dama, doce años más joven que yo. He visto su perfil en esa red social, que tiene una sola foto y al pasarnos a WhatsApp, aparece la misma imagen en su avatar. Su nombre es María y tiene 42 años, dice medir 1.60 m de estatura y tener sobrepeso, lo cual no me importaría mucho, pues lo que busco es una mujer especial a quien tomar de la mano mientras caminamos, a quien abrazar, a quien besar su epidermis, con quien tenderme en el lecho mientras dialogamos…, en otras palabras, alguien a quien amar.

Mañana sábado tendré que ir al trabajo, pues el próximo lunes tengo cita en Psiquiatría en el Hospital Civil Fray Antonio Alcalde y llegaré a trabajar unas dos o tres  horas más tarde de lo acostumbrado. Veré a la linda dama residente de psiquiatría que me ha atendido desde septiembre del año pasado, a quien he visto tres veces en consulta y una vez a principios del mes de octubre pasado, en que acudí en un estado anímico lamentable por el problema que tuve en mi trabajo. Deberé hablarle a mi médico tratante de los acontecimientos importantes, por ejemplo aquel diálogo a principios de diciembre con una psicóloga vía telefónica en que me di cuenta de que es muy común que quienes padecen mi trastorno límite de la personalidad vivan sin trabajar, y lo grave que es eso. Yo lo equiparo a dirigirme directamente hacia un precipicio, sin poder hacer nada para detenerme.

Otro tema será el fin de mi amistad con Laura y no sé si vaya a mencionarle el acto de traición de esta psicóloga hace cerca de 10 años, cuando rompió la neutralidad a favor de su compañera mujerzuela y delincuente (otra psicóloga, que se había involucrado conmigo sentimentalmente) y en contra mía. No sé si la tristeza y el desgano que he sentido hoy se deban en parte a que Laura se fue de mi vida, o la causa pudiera ser otra, simplemente un desequilibrio químico en mi encéfalo, cosas así.

En la noche, después de cenar hablaré por teléfono con María, una mujer que parece tener tanta necesidad de compañía como yo. He pensado proponerle que nos veamos mañana, cerca de mi trabajo para de ahí irnos a algún lado. En la primera cita le hablaría de lo solo que me siento y de la necesidad de una compañera y le pediría que me dejara ser muy afectuoso con ella, tanto verbal como físicamente. ¿Podemos hacer eso, María? En la foto de su perfil, se ve un rostro simétrico y bello, piel clara y pelo oscuro, me imagino abrazando su cuerpo y el contacto dando lugar a una reacción en mi organismo que me produce una felicidad intensa. ¿Sucederá mañana sábado, el domingo tal vez? Lo sabré en unas horas.

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