Al ingresar a mi empleo, hace tres años y 10 meses, mi peso
corporal era 75 kg, mismo que había conseguido mediante la práctica constante
de mi deporte, el ciclismo de ruta. Años antes (a partir de los últimos meses
de 2011) había ganado mucho peso por la toma de medicamentos para mi trastorno
límite de la personalidad, en particular la Risperidona (antipsicótico).
Mi trabajo me queda lejos de casa y el horario es largo. De
lunes a viernes paso cerca de 12 horas diarias fuera de casa y eso no me deja
tiempo suficiente para ejercitarme en la medida en que yo quisiera. A
principios del año 2016 pasé por periodos depresivos que se manifestaron en la
pérdida del interés en mis actividades favoritas; en relación con esto, la
práctica del ciclismo. Mi horario de trabajo no ayudaba, pues me había cambiado
a uno de 7:00 a 16:30 horas y ello implicaba levantarme de madrugada y en
consecuencia irme a la cama muy temprano, lo que parecía quitarle muchas horas
al día. Cuando debía ejercitarme en mi bicicleta de carreras, por la tarde
habiendo llegado a casa a las 17:30 horas, decidía que no era tan importante y
optaba por no hacer nada. Mi peso se incrementó y llegué a superar los 90 kg
(si bien no los aparentaba).
En la segunda parte del año 2017 cambié mi horario de
trabajo al que tenían la mayoría de mis compañeros, de 8:30 a 18:00 horas y
ello me permitió aprovechar un poco más el tiempo, pero levantarme a las seis
de la mañana (más tarde que en el horario anterior) siguió resultando difícil.
A partir del último lunes de octubre de 2018 cambié a mi
horario actual, de 11:00 a 20:00 horas (que ya había tenido entre julio de 2015
y febrero de 2016) que es el más adecuado, en buena medida porque trasladarme
de mi casa al trabajo y de regreso involucra menos estrés porque no lo hago en
horas pico, y me permite recorrer varias horas mi periodo de sueño obteniendo
un descanso más reparador.
He dejado de ingerir el alimento que corresponde a mi día
laboral en el comedor de la empresa, porque me di cuenta que esa comida representa
un número de calorías que no necesito. Así, desayuno en casa avena hervida en
agua con pasitas y una pieza de fruta, como un sándwich en la oficina y al
llegar a casa mi madre me da de cenar. Me mantengo en forma mediante mis
sesiones matutinas de ejercicio y ahora estoy en mi peso ideal, 75 kg con un
índice de masa corporal de aproximadamente 24.
He mencionado en este blog que he pasado la mayor parte de
mi vida sin trabajar, un problema gigantesco que traté de resolver y no
conseguirlo me llevó a perder la voluntad de vivir. Debe ser fácil entender por
qué voy por la vida sintiéndome un hombre sin logros, pues no pude hacerme de
un patrimonio ni de un prestigio profesional y en cambio he vivido con el
estigma de mantenido, una condición extremadamente dolorosa. Creo que ello
explica por qué le doy tanta importancia a mi apariencia física, con ello me
refiero a verme delgado y atlético (por lo menos en la medida de lo posible), a
tener un porcentaje bajo de tejido adiposo y una masa muscular aceptable
buscando además un desarrollo integral como individuo, como ser humano.
Para conseguir esto último he hecho grandes esfuerzos por
educarme y habiendo vivido con TDAH, me vi en la necesidad de convertirme en un
autodidacta. Creo que cuento con una cultura general muy aceptable y una
formación académica muy sólida (aunque inconclusa), mi trabajo es considerado
de muy buena calidad y al referirme a mi manutención recuerdo un poema de
Antonio Machado:
‘… a mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me
cubre y la mansión que habito’
No muy profundamente en mi inconsciente llevo la idea de que
me he esforzado mucho y merezco mucho más de lo que tengo. De ahí que busque
compensar mi aparente falta de logros con grandes aspiraciones, como aprender a
hacer algo que me dé para vivir (ajeno a mi empleo) y permita mi auto
realización. Esa actividad podría tener que ver con la escritura, pero necesito
enfocarme y darle cauce a mi prosa pues hasta ahora he estado escribiendo de
manera caótica, sin ningún destino en mente.
Habrá que trazar un plan para ello.
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