viernes, 1 de marzo de 2019

El por qué de la importancia que le doy a mi apariencia física y buscar un desarrollo íntegro


Al ingresar a mi empleo, hace tres años y 10 meses, mi peso corporal era 75 kg, mismo que había conseguido mediante la práctica constante de mi deporte, el ciclismo de ruta. Años antes (a partir de los últimos meses de 2011) había ganado mucho peso por la toma de medicamentos para mi trastorno límite de la personalidad, en particular la Risperidona (antipsicótico).

Mi trabajo me queda lejos de casa y el horario es largo. De lunes a viernes paso cerca de 12 horas diarias fuera de casa y eso no me deja tiempo suficiente para ejercitarme en la medida en que yo quisiera. A principios del año 2016 pasé por periodos depresivos que se manifestaron en la pérdida del interés en mis actividades favoritas; en relación con esto, la práctica del ciclismo. Mi horario de trabajo no ayudaba, pues me había cambiado a uno de 7:00 a 16:30 horas y ello implicaba levantarme de madrugada y en consecuencia irme a la cama muy temprano, lo que parecía quitarle muchas horas al día. Cuando debía ejercitarme en mi bicicleta de carreras, por la tarde habiendo llegado a casa a las 17:30 horas, decidía que no era tan importante y optaba por no hacer nada. Mi peso se incrementó y llegué a superar los 90 kg (si bien no los aparentaba).

En la segunda parte del año 2017 cambié mi horario de trabajo al que tenían la mayoría de mis compañeros, de 8:30 a 18:00 horas y ello me permitió aprovechar un poco más el tiempo, pero levantarme a las seis de la mañana (más tarde que en el horario anterior) siguió resultando difícil.

A partir del último lunes de octubre de 2018 cambié a mi horario actual, de 11:00 a 20:00 horas (que ya había tenido entre julio de 2015 y febrero de 2016) que es el más adecuado, en buena medida porque trasladarme de mi casa al trabajo y de regreso involucra menos estrés porque no lo hago en horas pico, y me permite recorrer varias horas mi periodo de sueño obteniendo un descanso más reparador.

He dejado de ingerir el alimento que corresponde a mi día laboral en el comedor de la empresa, porque me di cuenta que esa comida representa un número de calorías que no necesito. Así, desayuno en casa avena hervida en agua con pasitas y una pieza de fruta, como un sándwich en la oficina y al llegar a casa mi madre me da de cenar. Me mantengo en forma mediante mis sesiones matutinas de ejercicio y ahora estoy en mi peso ideal, 75 kg con un índice de masa corporal de aproximadamente 24.

He mencionado en este blog que he pasado la mayor parte de mi vida sin trabajar, un problema gigantesco que traté de resolver y no conseguirlo me llevó a perder la voluntad de vivir. Debe ser fácil entender por qué voy por la vida sintiéndome un hombre sin logros, pues no pude hacerme de un patrimonio ni de un prestigio profesional y en cambio he vivido con el estigma de mantenido, una condición extremadamente dolorosa. Creo que ello explica por qué le doy tanta importancia a mi apariencia física, con ello me refiero a verme delgado y atlético (por lo menos en la medida de lo posible), a tener un porcentaje bajo de tejido adiposo y una masa muscular aceptable buscando además un desarrollo integral como individuo, como ser humano.

Para conseguir esto último he hecho grandes esfuerzos por educarme y habiendo vivido con TDAH, me vi en la necesidad de convertirme en un autodidacta. Creo que cuento con una cultura general muy aceptable y una formación académica muy sólida (aunque inconclusa), mi trabajo es considerado de muy buena calidad y al referirme a mi manutención recuerdo un poema de Antonio Machado:

‘… a mi trabajo acudo, con mi dinero pago el traje que me cubre y la mansión que habito’

No muy profundamente en mi inconsciente llevo la idea de que me he esforzado mucho y merezco mucho más de lo que tengo. De ahí que busque compensar mi aparente falta de logros con grandes aspiraciones, como aprender a hacer algo que me dé para vivir (ajeno a mi empleo) y permita mi auto realización. Esa actividad podría tener que ver con la escritura, pero necesito enfocarme y darle cauce a mi prosa pues hasta ahora he estado escribiendo de manera caótica, sin ningún destino en mente.

Habrá que trazar un plan para ello.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Centro de Intervención en Crisis, SALME

  Un poco antes del amanecer del miércoles 17 de enero, volví a marcar el número de teléfono del Centro de Intervención en Crisis de SALME (...