La hermana menor de mi enemigo me buscó en la red social
Facebook, habiendo creado un perfil apócrifo, inventando una identidad
inspirándose en una prima radicada en el estado de Morelos. Su intención era
insultarme por el daño infligido a su familiar, con a su esposa y sus hijos.
Leer la sarta de majaderías me produjo hilaridad y una
satisfacción innegable, lo primero porque esta mujer (con una licenciatura en
nutrición) escribe como el típico analfabeta funcional; y lo segundo porque el
que se tomara tantas molestias para comunicarse conmigo indicaba que la
afectación a su hermano, mi enemigo, había sido grave.
La existencia de ese individuo patético y cobarde que selló
su destino cometiendo una infamia incalificable se halla caracterizada por el
deterioro que se precipita sobre un ser humano cuando este decide acabar con su
vida de una manera lenta, que tomará años, en lugar de hacerlo de golpe. Eso sí
es cobardía, pues buscando evitar el terror de enfrentar una muerte inmediata,
prefiere que la vida se disuelva lentamente, sin darse cuenta de que este
proceso es mucho más doloroso y destructivo no solamente para él, sino para
quienes lo rodean.
Sus familiares quieren señalarme a mí como responsable, lo
cual no me preocupa en lo más absoluto y en cambio me produce un bienestar que
no voy a negar. No me gusta dármelas de rudo, pero este es otro caso de un
individuo que pensó que podía hacerme daño y seguir con su vida, que no tenía
nada que temer de mí. El que sus seres queridos salgan muy lastimados al
presenciar la autodestrucción de este
imbécil, no me produce ninguna satisfacción, pero tampoco ningún pesar. Cuando
el suicidio de este hijo de puta se haya consumado (no tomará mucho tiempo pues
el reverendo maricón es de una constitución física muy débil) me habré anotado
otra victoria en uno de mis deportes favoritos, devolver golpes, con grandes
dividendos para quienes me vieron vulnerable y se ensañaron conmigo.
Yo no creo en Dios, no creo en el perdón y no creo en la
piedad para personas despiadadas. Después de decir esto, quiero aclarar que
esta es solo una faceta de mi persona, pues en el otro lado hay una fuerte
tendencia a hacer el bien, a llevar una vida correcta y ordenada, a buscar la
justicia y a considerar el amor el bien supremo que debería regir la conducta
de todo ser humano.
Solamente estoy pensando en voz alta.
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