martes, 22 de enero de 2019

Las verdaderas tragedias en mi país


Nombraré lo que considero verdaderas tragedias en mi país, sin ningún orden en particular.

La descomposición social de la sociedad. Es un hecho que frecuentemente, vehículos de carga sufren algún accidente en carretera, y los habitantes de poblaciones cercanas acuden a llevarse la mercancía, en un acto de robo vulgar y descarado (al que se le da el nombre de rapiña) como si no supieran que esos artículos tienen un dueño y tomarlos constituye una flagrante violación a la ley. La autoridad no hace nada y muchos millones de mexicanos consideran un derecho tomar lo que no les pertenece. Una gran parte de la población de mi país es gente bien dada a la chingada.

Otra tragedia son los feminicidios, mujeres de todas las edades (si bien más frecuentemente jóvenes) que por ejemplo acuden a una entrevista de empleo y desaparecen, en ocasiones sus restos son encontrados días o semanas más tarde, habiendo sido ultrajadas y asesinadas.

Gente de todas las edades, desde bebés hasta ancianos que desaparecen todos los días como si se los hubiera tragado la tierra, lo que para sus deudos constituye una pesadilla sin fin, para el resto de su vida.

La tragedia de la Guardería ABC en Hermosillo, ocurrida en el año 2009 en que 49 bebés murieron a causa de un incendio provocado porque en el lugar se almacenaba papelería que evidenciaba delitos y actos de corrupción. Esa es una tragedia gigantesca por haberle ocurrido a las personitas más inocentes, más indefensas y más vulnerables.

La mayor tragedia es una población que sigue creciendo habiendo alcanzado una cifra (cercana a los 120 millones de habitantes) que constituye un desastre absoluto para un país donde priva la pobreza, la ignorancia, la corrupción y muchos millones de sus habitantes parecen tener la férrea voluntad de demostrar que la inferioridad racial existe, es innegable y constituye un problema irresoluble.

Hablando a título personal, esta es parte de la realidad que me abruma y que puede arrancarme lágrimas cuando me siento vulnerable, a diferencia de acontecimientos afortunados como la muerte de delincuentes intocables o cualquier tipo de basuras humanas.

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