martes, 22 de enero de 2019

Una supuesta tragedia, estupidez llevada al extremo


El lunes 24 de diciembre de 2018, hace un poco menos de un mes, el día resultaba difícil, pues seguía padeciendo las secuelas de lo que había sucedido el domingo 9 de ese mes, dos semanas antes. Después de intentar hablar con una psicóloga de nombre Leticia, de la Secretaría de Salud del Estado de Guanajuato (una tipa muy idiota, aparte de desequilibrada), llegué a casa y me senté en la sala sintiendo una tremenda frustración, pensando en lo difíciles que podrían ser las horas siguientes en una fecha importante para mi madre, que ya había comenzado con la cena de Navidad, uno de esos gestos tan bonitos de la autora de mis días. Ella se hallaba en su habitación durmiendo una siesta. Yo hice uso de mi Smartphone, metiéndome en la red social Twitter cuando de pronto encontré información en relación a la caída de un helicóptero, en que viajaban dos de los peores delincuentes del Establishment mi país, Rafael Moreno Valle, ex gobernador del estado de Puebla y su esposa Marta Érika Alonso, ahora gobernadora de esa entidad.

Los tweets hablaban de una tragedia y subrayaban el hecho de que eran adversarios (políticos), no enemigos. Este evento cambió mi estado de ánimo, dándole un giro de 180 grados, casi me puse a brincar de alegría. Inmediatamente di respuesta a algunos de esos tweets que expresaban pesar por la pérdida de dos vidas humanas, o que “lamentaban la tragedia” y escribí otros, en los que aclaraba de manera categórica que consideraba este hecho, la muerte de dos psicópatas, delincuentes intocables, basuras humanas, un acontecimiento muy afortunado y lo único que tenía sentido para mí era sentirme feliz.

Inmediatamente recibí respuesta de algunos usuarios de esa red social, diciéndome que no estaba bien alegrarse por una tragedia (incomprensible necedad llamarle así a la muerte de gente de lo peor), a lo que yo respondí que respetaba su punto de vista, pero no lo compartía. Algunos usuarios me dieron block o dejaron de seguirme (esto último más difícil de detectar) e inmediatamente yo escribí un tweet que rezaba:

“Si alguien quiere darme uf (unfollow) o block por no ser tan idiota como para lamentar la muerte de basuras humanas, bienvenido sea”.

La Navidad fue una fecha agradable en parte gracias a este acontecimiento tan afortunado, a que dos seres humanos atroces hayan sufrido una accidente (en el supuesto de que fuera tal cosa, me parece muy probable que se haya tratado de un atentado), algo que además de justo, será muy benéfico para los habitantes del estado de Puebla y en menor medida para los habitantes del resto del país, que hemos presenciado uno de los fenómenos de la vida, que su fin (es decir la muerte) es una realidad para todos y nadie puede escapar a ella, ni siquiera psicópatas intocables como Rafael Moreno Valle y Martha Érika Alonso.

Me doy permiso de alegrarme cuando algo malo le sucede a gente de lo peor, no pido disculpas a nadie ni me siento mal por ello.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Centro de Intervención en Crisis, SALME

  Un poco antes del amanecer del miércoles 17 de enero, volví a marcar el número de teléfono del Centro de Intervención en Crisis de SALME (...