El lunes 24 de diciembre de 2018, hace un poco menos de un
mes, el día resultaba difícil, pues seguía padeciendo las secuelas de lo que
había sucedido el domingo 9 de ese mes, dos semanas antes. Después de intentar
hablar con una psicóloga de nombre Leticia, de la Secretaría de Salud del
Estado de Guanajuato (una tipa muy idiota, aparte de desequilibrada), llegué a
casa y me senté en la sala sintiendo una tremenda frustración, pensando en lo
difíciles que podrían ser las horas siguientes en una fecha importante para mi
madre, que ya había comenzado con la cena de Navidad, uno de esos gestos tan
bonitos de la autora de mis días. Ella se hallaba en su habitación durmiendo
una siesta. Yo hice uso de mi Smartphone, metiéndome en la red social Twitter cuando
de pronto encontré información en relación a la caída de un helicóptero, en que
viajaban dos de los peores delincuentes del Establishment mi país, Rafael
Moreno Valle, ex gobernador del estado de Puebla y su esposa Marta Érika
Alonso, ahora gobernadora de esa entidad.
Los tweets hablaban de una tragedia y subrayaban el hecho de
que eran adversarios (políticos), no enemigos. Este evento cambió mi estado de
ánimo, dándole un giro de 180 grados, casi me puse a brincar de alegría. Inmediatamente
di respuesta a algunos de esos tweets que expresaban pesar por la pérdida de
dos vidas humanas, o que “lamentaban la tragedia” y escribí otros, en los que
aclaraba de manera categórica que consideraba este hecho, la muerte de dos
psicópatas, delincuentes intocables, basuras humanas, un acontecimiento muy
afortunado y lo único que tenía sentido para mí era sentirme feliz.
Inmediatamente recibí respuesta de algunos usuarios de esa
red social, diciéndome que no estaba bien alegrarse por una tragedia
(incomprensible necedad llamarle así a la muerte de gente de lo peor), a lo que
yo respondí que respetaba su punto de vista, pero no lo compartía. Algunos
usuarios me dieron block o dejaron de seguirme (esto último más difícil de
detectar) e inmediatamente yo escribí un tweet que rezaba:
“Si alguien quiere darme uf (unfollow) o block por no ser
tan idiota como para lamentar la muerte de basuras humanas, bienvenido sea”.
La Navidad fue una fecha agradable en parte gracias a este
acontecimiento tan afortunado, a que dos seres humanos atroces hayan sufrido
una accidente (en el supuesto de que fuera tal cosa, me parece muy probable que
se haya tratado de un atentado), algo que además de justo, será muy benéfico
para los habitantes del estado de Puebla y en menor medida para los habitantes
del resto del país, que hemos presenciado uno de los fenómenos de la vida, que
su fin (es decir la muerte) es una realidad para todos y nadie puede escapar a
ella, ni siquiera psicópatas intocables como Rafael Moreno Valle y Martha Érika
Alonso.
Me doy permiso de alegrarme cuando algo malo le sucede a
gente de lo peor, no pido disculpas a nadie ni me siento mal por ello.
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