Ayer por la noche, después de cenar, abrí el envío de
Amazon, consistente en unas luces para mi bicicleta. Inmediatamente subí a mi
habitación y coloqué la luz delantera en el manubrio, y la trasera en el poste
del asiento. Se me ocurrió entonces salir a dar un paseo, haciéndome acompañar
por mis perritas, eran más de las diez de la noche.
Al abrir la reja, mis mascotas salieron velozmente
dirigiéndose al parque, descendiendo por las escaleras de piedra. Las llamé,
pero no me hicieron ningún caso. Entonces, llevando mi bicicleta, bajé por las
escaleras y recorrí el parque buscándolas, sin ningún éxito. Me dirigí a la
otra sección del parque (este se interrumpe por una calle), misma que recorrí
en mi bicicleta, que por ser de ruta tiene llantas angostas que se inflan a una
presión superior a 100 libras por pulgada cuadrada. Para mi sorpresa, no tuve
ningún contratiempo, pese a pisar todo tipo de suelo, firme en unos tramos, con
tierra suelta y piedras en otros.
Salí por la parte que conecta a una de las calles a las que
les ponen por nombre “paseo de…” y recorrí mi circuito de 4000 m. Llevaba casco
y guantes, pero en lugar de mi atuendo de ciclista (shorts y zapatillas)
llevaba pantalón de mezclilla y zapatos sport. No vi a mis perritas por ningún
lado y regresé a casa, sintiéndome frustrado y preocupado.
Pensé entonces que mis mascotas tienen ya 21 meses conmigo y
conocen muy bien los alrededores, que la posibilidad de que no regresaran era
prácticamente nula y prendí la televisión y el dvd y puse un disco, la película
francesa “la bella latosa”, que he visto sin poner atención, sintiéndome
cautivado por la desnudez de Emmanuelle Beart.
Procuré tranquilizarme y al cabo de unos 20 minutos oí a
muchos perros ladrar. Salí entonces de casa y crucé la calle, dirigiéndome al
parque, y en el borde de la parte alta pude divisar a mis mascotas, al parecer
ya satisfechas del paseo y su acto de rebeldía, dirigiéndose a casa. Una vez
que entraron a la cochera, cerré la reja y ya en el interior, apagué los
aparatos (televisión, dvd y estéreo) y subí a prepararme para dormir. Creo que
me quedé dormido alrededor de la media noche.
Desperté en la madrugada (no demasiado temprano, unos minutos
antes de las cinco) y logré volver a
conciliar el sueño. Volví a despertar a las siete treinta y después de unos
minutos me levanté para bajar a tomar mi taza de café con pan, seguida de mi
tazón de avena. Después de escoger las prendas de ropa para usar hoy, tomé un
baño y me dispuse a dirigirme al trabajo, donde pasaré muchas horas en el
cuarto y penúltimo día laboral de la semana.
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