martes, 8 de enero de 2019

Un acontecimiento significativo, y una lección valiosa


En el transcurso del día sucedió algo que pudiera ser importante, tiene que ver otra vez con la mujer que desde hace cinco meses ocupa un puesto de gerencia en el departamento al que pertenezco. Su hora de entrada es 8:30 am, la mía 11:00 am, es decir, hay dos horas y media de diferencia. Cuando llego a mi lugar de trabajo, a unos metros del de ella, generalmente no se encuentra en su escritorio, pues sus funciones son muy variadas e implican visitar diferentes áreas de la empresa. Cuando ella finalmente pasó hacia su lugar, ni siquiera volteó a verme y así entro y salió de su área, pasando siempre junto a mi lugar, sin darse por enterada de que existo.

Volví a pensar que Omar, su subalterno, había vuelto a la carga con su jueguito, que consiste en intrigar contra la persona a la que le ha declarado la guerra, en este momento esa persona soy yo y lo he sido durante un año y medio.

Mientras que esta idea no es del todo descabellada (su actitud hacia mí parece expresar que está metido en algún tipo de dificultad de índole laboral), el proceder de Blanca pareció deberse más que otra cosa a que está muy ocupada, pues el puesto que ocupa implica una gran responsabilidad y muchas tareas a realizar.

Cuando dieron las 18:00 horas, una compañera acudió a pedirle que moviera su vehículo en el estacionamiento para poder sacar el suyo y hallándose Blanca dándome la espalda, me dirigí a ella diciéndole “Hola, Blanca”. Ella volteó a verme y exclamó “¿mande?” Yo repetí “hola”. Entonces ella sonrió y me devolvió el saludo. Le dije: “más vale tarde que nunca”, a lo que ella respondió con una sonrisa: “ya casi a la hora de la salida, ¿verdad?”

Este breve diálogo fue agradable y me hizo comprender que mi patología provoca que me preocupe más de la cuenta por los comportamientos de otras personas. Sin embargo, esto no significa que no sea una realidad que desde mediados de 2017, tuve problemas porque se me dio un trato que no merecía, y el mencionado Omar es el perpetrador, considerado un mal individuo, detestado por muchos, un maestro en el arte del chisme y la intriga, y un marica.

De este tipo de experiencias es importante recordar la lección aprendida para poder ir por la vida evitando preocuparme por pequeñeces, por nimiedades y en lugar de ello ocuparme por asuntos de mayor importancia, o simplemente disfrutar más de todo aquello que ofrece cada día. El acontecer cotidiano no tiene porqué ser un tedio, ni estar caracterizado por el aburrimiento y la falta de estímulos.

Mi vida va bien finalmente, y hace falta asimilar los acontecimientos significativos que se han dado en tiempos recientes. Ha llegado el momento de mirar hacia adelante.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Centro de Intervención en Crisis, SALME

  Un poco antes del amanecer del miércoles 17 de enero, volví a marcar el número de teléfono del Centro de Intervención en Crisis de SALME (...