Me tomé mi tiempo de descanso y me metí a la red social del
pajarito, en mi Smartphone. Una dama me había escrito un tweet en relación con
la última entrada publicada en mi blog, diciéndome que se había preocupado por
mí. Yo le respondí que no había motivo para ello, pues eran solo sentimientos.
Esta linda compañera de Twitter me escribió vía DM y tuvimos
un breve diálogo. Esto, en combinación con comunicación oral que sostuve una
hora antes con la directora de mi departamento me hizo cobrar conciencia de
algo, una vez más: mi verdadero problema es que le presto demasiada atención al
lado negativo de mi vida, y ello hace que pierda de vista lo positivo que hay
en ella y en tanto que no la disfrute.
Esta noche, al llegar a casa disfrutaré de una suculenta cena,
como hago todos los días. Esto es un regalo de mi madre, ya anciana, con quien
comparto una historia difícil pero si nunca he dejado de quererla es porque
tiene cualidades extraordinarias que sobrepasan cualquier cosa mala que haya
hecho en el pasado. Una vez que haya disfrutado de ese último alimento del día,
podré descansar unos minutos en mi habitación para más tarde llevar a caminar a
mis perritas Chora y Clara, que en dos meses cumplirán dos años en casa, un
regalo de la naturaleza pues el perro es un amigo incondicional, da tanto a
cambio de tan poco, y jamás traiciona.
Mañana sábado deberé hacer algunos pendientes, como ir a
recoger unos zapatos que dejé en un negocio para reparación. Lejos de ser una
molestia, la vuelta será algo agradable, pues ese taller se encuentra en un
barrio popular donde hay mucho comercio, buenos artículos, buenos precios y
gente amable, agradable. Será un paseo más que otra cosa.
El resto del día puedo dedicarlo a mis actividades
habituales, como la lectura (tanto de una novela catalogada literatura inglesa, como mi libro de TLP,
información de ayuda); hacer ejercicio (ahora más provechoso porque me he
recuperado del accidente que sufrí hace casi seis semanas); visitaré a mi amigo
Hugo en su tienda de bicicletas, y tendré ocasión de relajarme escuchando
música en YouTube o disfrutando de alguna de las muchas películas que se han
ido acumulando en forma de dvds en los últimos años.
El domingo podré continuar con cualquiera de esas
actividades, o una combinación de varias de ellas, y algo muy provechoso sería continuar con mi costumbre de escribir, de
plasmar mis pensamientos con palabras, pero de una manera más positiva,
revalorando mi existencia y estableciendo un plan para llevarlo en mente
cotidianamente.
Algo importante serán las llamadas telefónicas del sábado y
el domingo, con tres psicólogas como posibles interlocutoras. Es casi seguro
que coincidiré con dos de ellas, y les expresaré esta intención de darle un
giro a mi manera de encarar mi futuro a partir de ahora. Ya antes había cobrado
conciencia de este fenómeno, de mi tendencia a no disfrutar de mis buenas
condiciones por estar atrapado en mis problemas, la mayor parte de los cuales
tienen raíces en un pasado difícil, pero pueden ser superados viviendo el ‘aquí
y el ahora’
Prometo hacer mi mejor esfuerzo, y si sufro una recaída, no
me daré por vencido.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario