lunes, 4 de febrero de 2019

La ausencia de Laura (2a parte)

En el mes que acaba de concluir, tuve un fuerte disgusto con Laura, esta mujer tan hermosa a la que considero la mejor persona que he conocido en mi vida y creo que nuestra amistad se acabó, lo cual resulta muy doloroso para mí, estoy viviendo un duelo.

Y no es decisión mía, simplemente me doy cuenta de que no hay espacio para mí en su vida. Yo le pedí que hiciéramos amistad hace tres años, al comenzar el año 2016, ella aceptó y el prospecto me llenó de felicidad. Fuimos a desayunar por primera vez un sábado 30 de enero y la experiencia me hizo darme cuenta la importancia de esta mujer en mi vida. En las semanas que siguieron pensé mucho en ella y agradecí a la vida por haberla colocado en mi destino. En los meses que siguieron la comunicación fue frecuente, pero en mayo acordamos distanciarnos por un tiempo indeterminado y no volví a verla hasta agosto, en su consultorio.

Hace años, hablando con otras personas (colegas y compañeras de Laura) me enteré de que esta psicóloga a quien he considerado la persona que salvó mi vida, rompió la neutralidad en un conflicto que tuve con una psicóloga, una persona de lo peor que cometió una serie de faltas muy graves contra mí e incluso dos delitos, cuando la institución le pidió un dictamen, o una opinión profesional sobre la afectación que había tenido en mí lo que hizo esa psicóloga, que se comportó como la peor de las putas, y como una delincuente. Laura había diagnosticado mi trastorno límite de la personalidad y sabía lo grave que es este, lo difícil que había sido mi vida, los acontecimientos de los últimos años, y lo solo que me sentía. Necesitaba querer a alguien y que ese alguien me quisiera y no contar con eso, me provocaba un sufrimiento que no podía manejar. En las crisis que se presentaron cuando yo hablaba con Laura (muchas veces desencadenadas por ataques de hambre, careciendo de dinero y alimento) sentía el impulso de llegar a mi casa (yo hablaba con Laura desde teléfonos públicos), tomar un cutter y hacer una incisión en un brazo que provocara una hemorragia muy abundante, que no fuera posible detener. Mi integridad y mi vida estuvieron en peligro y Laura lo sabía muy bien.

¿Qué fue lo que motivó a Laura a faltar a la verdad, qué pensó de mí, qué significó todo el sufrimiento por el que pasé y la violencia de la que fui objeto para ella? ¿Pensó Laura que yo me imaginaba que sufría, que era histeria? Saber que Laura hizo algo así me produce mucho malestar pues yo la quiero mucho y no sé cuáles son sus sentimientos hacia mí, ¿qué soy yo para ella? ¿Qué significó que mi vida estuviera en peligro por algo que hizo una persona de lo peor, que además era antagónica a ella, a Laura?

Dentro de mí hay sentimientos encontrados, por una parte el amor que siento por una persona como Laura, que representa para mí la mayor de las riquezas humanas: la capacidad de amar; pero simultáneamente, hay resentimiento porque lo que hizo a ese respecto, a lo que esa psicóloga delincuente me hizo cuando me hallaba tan vulnerable me hace sentir que mi vida no cuenta (algo que está sobradamente justificado, no pretendo manipular a nadie) y para ella, para una persona tan significativa en mi vida, yo no valgo nada.

Es muy probable que jamás vuelva a ver a esta mujer tan hermosa y eso me provoca una tristeza que no puedo expresar con palabras, pero como dije antes, no hay espacio para mí en su vida y no puedo hacer el papel de mendigo, no puedo limosnear amistad, los sentimientos no son recíprocos y no quiero convertirme en una molestia para ella ni para nadie.

Muchas veces siento que estoy condenado a estar solo. Así mi realidad.

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