miércoles, 6 de febrero de 2019

Laura, esa amiga a la que he querido tanto, ¿qué hay en su vida?


He estado dándole vueltas a un cierto número de ideas en mi mente, con la obsesividad que me caracteriza, en relación con Laura, esa amiga a la que he querido tanto y que ahora se ha ido de mi vida, prácticamente como un hecho consumado, sin probabilidades de que esto se revierta.

Esas ideas tienen que ver con el hecho de que Laura se describa a sí misma como asocial, con hacer mucho más de lo que le toca (en relación con el cuidado de otras personas, como los padres de su cónyuge) lo que le está provocando un agotamiento permanente que ha debilitado su sistema inmunológico, haciéndola muy vulnerable a sus problemas crónicos de salud, específicamente en las vías respiratorias.

Mi hipótesis es que Laura tiene una enorme necesidad de estar rodeada de gente que la quiera, igual que cualquier otro ser humano y para conseguir eso, está dispuesta a hacer esfuerzos sobrehumanos sin tener conciencia de que el amor que recibe a cambio de esto está condicionado y en consecuencia no es tal, no es amor.

Durante temporadas muy largas, Laura tuvo en la casa en la que vive con su cónyuge a los padres de esta última, dos ancianos con problemas de salud muy serios, que en ocasiones ameritaron hospitalización y ello implicó que Laura anduviera visitándolos en diferentes hospitales, teniendo de por sí días repletos de actividad por los diferentes trabajos que desempeña, por el niño que ha intentado adoptar junto con su cónyuge, y por los dos hijos de su primer matrimonio, además de tener a sus propios padres de quienes estar al pendiente.

Pero incluso en las épocas en que los suegros de Laura no requerían hospitalización, tenerlos en su casa implicaba una situación muy irregular, pues el domicilio conyugal no es un hospicio y atender a personas que no pueden valerse por sí mismas lleva a un agotamiento y a un desgaste físico, mental y emocional. Una palabra inglesa lo define: burnout.

¿Y por qué Laura y su cónyuge tenían que hacer todo esto, si la segunda tiene un buen número de hermanos que tendrían la misma obligación que ella, no más y no menos? Hablando de Laura, que es la persona que me interesa, hacer estos tremendos esfuerzos le acarrea ganancias en lo referente al amor de su cónyuge, y de la familia de esta. La conchudez es de lo más cómoda.

En una ocasión hablé con Laura por teléfono, ella andaba en el mercado de Abastos comprando los víveres para una gran celebración, un aniversario de bodas de sus suegros. Tenían de invitados a los hermanos de su cónyuge y Laura me confió que cuando ella ha estado de visita en casa de sus cuñados, ha sido muy bien recibida. Esto es prueba irrefutable de que Laura no es una persona asocial, y disfruta de convivir con otras personas, esta es en realidad su naturaleza, algo que por supuesto no tiene nada de malo, lo que llama la atención es su necesidad de inventar una mentira de ese tipo, de asumirse como algo que no es.

Algo más: Laura ha sido violentada por alguien, no sé quién. Me di cuenta de esto durante los primeros meses de nuestra amistad, en la primera mitad del año 2016. En tres ocasiones se puso a llorar cuando ella y yo hablábamos por teléfono. Yo no niego mi responsabilidad, había mostrado comportamientos difíciles hacia ella, pero esto no explica sus lágrimas. Yo interpreto que alguien la ha estado violentando, y algo en mi persona hace que el sufrimiento que ese maltrato de produce aflore en nuestra interacción, sobre todo en momentos de conflicto.

Sé que es muy improbable que Laura lea todo esto, pues evitar hacerlo constituye una defensa para ella; quiere evitar pensamientos inquietantes que podrían cambiar su manera de percibir su realidad, podrían arrancarle la venda de los ojos y en consecuencia hacer grandes cambios en su vida, algo que le provoca muchísimo miedo.

Al mismo tiempo reconozco que todo esto son solo conjeturas, y que podría estar equivocado en mis suposiciones.

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