He estado dándole vueltas a un cierto número de ideas en mi
mente, con la obsesividad que me caracteriza, en relación con Laura, esa amiga
a la que he querido tanto y que ahora se ha ido de mi vida, prácticamente como
un hecho consumado, sin probabilidades de que esto se revierta.
Esas ideas tienen que ver con el hecho de que Laura se describa
a sí misma como asocial, con hacer mucho más de lo que le toca (en relación con
el cuidado de otras personas, como los padres de su cónyuge) lo que le está provocando
un agotamiento permanente que ha debilitado su sistema inmunológico, haciéndola
muy vulnerable a sus problemas crónicos de salud, específicamente en las vías
respiratorias.
Mi hipótesis es que Laura tiene una enorme necesidad de
estar rodeada de gente que la quiera, igual que cualquier otro ser humano y
para conseguir eso, está dispuesta a hacer esfuerzos sobrehumanos sin tener
conciencia de que el amor que recibe a cambio de esto está condicionado y en
consecuencia no es tal, no es amor.
Durante temporadas muy largas, Laura tuvo en la casa en la
que vive con su cónyuge a los padres de esta última, dos ancianos con problemas
de salud muy serios, que en ocasiones ameritaron hospitalización y ello implicó
que Laura anduviera visitándolos en diferentes hospitales, teniendo de por sí
días repletos de actividad por los diferentes trabajos que desempeña, por el
niño que ha intentado adoptar junto con su cónyuge, y por los dos hijos de su
primer matrimonio, además de tener a sus propios padres de quienes estar al
pendiente.
Pero incluso en las épocas en que los suegros de Laura no
requerían hospitalización, tenerlos en su casa implicaba una situación muy
irregular, pues el domicilio conyugal no es un hospicio y atender a personas
que no pueden valerse por sí mismas lleva a un agotamiento y a un desgaste
físico, mental y emocional. Una palabra inglesa lo define: burnout.
¿Y por qué Laura y su cónyuge tenían que hacer todo esto, si
la segunda tiene un buen número de hermanos que tendrían la misma obligación
que ella, no más y no menos? Hablando de Laura, que es la persona que me
interesa, hacer estos tremendos esfuerzos le acarrea ganancias en lo referente
al amor de su cónyuge, y de la familia de esta. La conchudez es de lo más
cómoda.
En una ocasión hablé con Laura por teléfono, ella andaba en
el mercado de Abastos comprando los víveres para una gran celebración, un
aniversario de bodas de sus suegros. Tenían de invitados a los hermanos de su
cónyuge y Laura me confió que cuando ella ha estado de visita en casa de sus
cuñados, ha sido muy bien recibida. Esto es prueba irrefutable de que Laura no
es una persona asocial, y disfruta de convivir con otras personas, esta es en
realidad su naturaleza, algo que por supuesto no tiene nada de malo, lo que
llama la atención es su necesidad de inventar una mentira de ese tipo, de
asumirse como algo que no es.
Algo más: Laura ha sido violentada por alguien, no sé quién.
Me di cuenta de esto durante los primeros meses de nuestra amistad, en la
primera mitad del año 2016. En tres ocasiones se puso a llorar cuando ella y yo
hablábamos por teléfono. Yo no niego mi responsabilidad, había mostrado
comportamientos difíciles hacia ella, pero esto no explica sus lágrimas. Yo
interpreto que alguien la ha estado violentando, y algo en mi persona hace que
el sufrimiento que ese maltrato de produce aflore en nuestra interacción, sobre
todo en momentos de conflicto.
Sé que es muy improbable que Laura lea todo esto, pues
evitar hacerlo constituye una defensa para ella; quiere evitar pensamientos
inquietantes que podrían cambiar su manera de percibir su realidad, podrían
arrancarle la venda de los ojos y en consecuencia hacer grandes cambios en su
vida, algo que le provoca muchísimo miedo.
Al mismo tiempo reconozco que todo esto son solo conjeturas,
y que podría estar equivocado en mis suposiciones.
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