martes, 12 de febrero de 2019

Revalorar mi presente, lo que sí tengo


La dificultad de este día aumentó cuando me tomé mi tiempo de descanso, en que pude ver mi WhatsApp y la bella dama me había enviado un mensaje avisándome que la próxima semana tal vez estaría libre y ella me avisaría, lo que interpreté como un alejamiento, casi seguramente definitivo.

Me senté entonces en una de esas sillas reclinables de otro edificio y me dispuse a escribir tweets reflejando la tristeza y la desesperanza que sentía. Ser presa de sufrimiento despierta furia en muchas personas, en otras provoca rechazo y en otras más, un desdén que expresan haciendo juicios. ¿Cómo explicar esto?

Mi intención en ningún momento ha sido manipular a nadie, sabiendo bien que sentirse mal anímicamente (sobre todo cuando se trata de una patología) atrae violencia de parte de otras personas o en el mejor de los casos indiferencia. Decirle a otros que no te sientes bien, o que sufres es una buena manera de quedarte solo.

No obstante, no pretendo ir por la vida fingiendo ser feliz, o por lo menos fingir que me siento bien si no es así. He enfrentado mis circunstancias lo mejor que he podido y a cambio de ello he recibido muy poco. Muchas personas me han juzgado sin elementos de juicio, sin ningún derecho y sin que el modo como vivo les haya afectado de ninguna manera, haciéndome sentir como un paria. Estoy muy enojado con la vida y por ello he albergado dentro de mí mucho resentimiento, el dolor psíquico está presente la mayor parte del tiempo y en ocasiones es excesivo, es entonces cuando sobreviene una crisis.

Pensé en Laura y en el detalle del libro que compré en amazon.com en el año 2016, con un precio de 1200 pesos, de terapia dialéctico conductual en el idioma original (inglés), que le presté a esta mujer en diciembre de ese año cuando éramos amigos, un sábado que fuimos a desayunar. Tiempo después ofreció pagármelo y yo le dije que eso no era necesario, que lo usara todo el tiempo que quisiera. A raíz de que decidió alejarse de mí, hace unas dos semanas, se olvidó del asunto del libro, lo que me despierta dudas sobre su honestidad.

En el diálogo difícil que sostuvimos vía WhatsApp el sábado pasado le mencioné este asunto y ella me respondió que si quería ese libro me dijera a dónde enviármelo. Yo se lo obsequié, lo que no disminuyó su enojo pues no me expresó ninguna gratitud.

En este momento en que me siento tan mal, en que me duele tanto mi soledad y la violencia de la que he sido objeto toda mi vida, cobrar conciencia del desastre que esta ha provocado en mi existencia, empiezo a preguntarme si lo que he pensado de esta mujer es real (mis sentimientos de afecto hacia ella, considerándola una ser humano excepcional) o son producto de haberla idealizado, ignorando muchas cosas sobre la vida que ha llevado y pasando por alto lo mucho que revelaría sobre su persona aquel acto de traición cometido hace cerca de 10 años en relación con la psicóloga que delinquió contra mí, a quien Laura obsequió impunidad, pegándome por la espalda.

Al mismo tiempo pienso en esa joven que hace menos de 24 horas me contactó por Twitter, que me despertó en mí sentimientos de afecto e interés en ella, pensando seriamente en que podía darse una relación sentimental entre nosotros y muy rápidamente sobreviene un desengaño, la conciencia de que en realidad no sé prácticamente nada sobre ella y su comportamiento parece indicar una actitud de desinterés y carencia de humanidad, de capacidad por sentir empatía y respeto por otro ser humano.

En este momento parece necesario volver a pensar en mi situación actual, que es la mejor de toda mi vida. Mi trabajo no es el que yo quisiera, pero me da estabilidad económica y finalmente hago algo que me gusta, que cae dentro del campo de la escritura: traducir. En cuanto a mi salud, cuido mi alimentación y me ejercito varios días por semana, lo que se refleja en una buena apariencia física y ha ayudado mucho a mantener por lo menos en cierta medida una salud mental, aunque esta sea bastante precaria.

No soy tan poquito como para merecer que otras personas me juzguen sin conocerme, y he logrado mucho al llegar a la edad que tengo sin haberme destruido, como han hecho tantas personas que no han tenido que enfrentar circunstancias tan graves como las que a mí me tocaron, como parte de una vida que yo no elegí.

Habrá que revalorar muchas cosas.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Centro de Intervención en Crisis, SALME

  Un poco antes del amanecer del miércoles 17 de enero, volví a marcar el número de teléfono del Centro de Intervención en Crisis de SALME (...