Una ‘amiga’ en mi red social favorita (en realidad la única
que uso), está pasando por momentos difíciles, en relación con alguien muy
cercano a ella. No sé de qué se trata en realidad, pero ella ha tenido la
oportunidad de leer entradas de este blog y yo esperaría que se diera cuenta de
que tengo una historia de vida, y si bien no estoy orgulloso por lo que he
hecho con ella, sí puedo decir que merezco un reconocimiento por haber
sobrevivido a una patología muy grave causada porque tuve como padre a un
enemigo terrible que se propuso destruir mi vida, y casi lo logró.
Digo que merecería un reconocimiento porque nací con
trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH), lo que provocó
problemas de aprendizaje con consecuencias gravísimas y yo decidí enfrentar el
problema, en lugar de eludirlo como hacen tantas personas. Teniendo más de 20
años me convertí en un autodidacta y comencé a educarme a mí mismo.
En mi trastorno límite de la personalidad (Borderline) se da
mucho el abuso de sustancias, entiéndase adicción a alcohol y drogas no legales
(incluso fármacos, que son drogas legales) y jamás caí en ese tren de vida
destructivo. En lugar de ello, me dio por hacer deporte y esa actividad me
mantuvo lejos del alcohol y las drogas, no resolvió mis problemas, pero
constituyó mi salvación. Hace algunas semanas, hablando con Laura le dije que
de pronto había descubierto que en lugar de sentirme avergonzado por el modo como
he vivido, debería estar orgulloso pese a mi aparente ausencia de logros, de
haber hecho muy poco con mi vida.
Esta ‘amiga’ de Twitter me ha prestado su atención, pero ha
ignorado mi petición de establecer un contacto más cercano conmigo, digamos vía
telefónica y WhatsApp, decisión que tengo que respetar, pero que me pesa porque
me sucede con muchas personas; no creo ser tan poca cosa para que se me rechace
sin conocerme, sin saber prácticamente nada sobre mí.
Parte del lado amargo de mi existencia.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario