Pienso en mi soledad, que ha sido una constante a lo largo
de toda mi vida y no me acostumbro, sigue siendo un estilo de vida doloroso,
pero no hago prácticamente nada para resolver el problema.
Paso mucho tiempo en Twitter, en parte porque constituye un
juego en el que la interacción es por medio de la palabra escrita, algo que yo
amo; en parte porque tengo la esperanza de encontrar a alguien, a una persona
del sexo femenino con quien compartir mi vida diaria, una dama que quiera ser
mi amiga o mejor aún mi pareja. El problema es que he usado esta red durante
seis años y esto ha sucedido solamente una vez, con una linda mujer más joven
que yo que resultó ser psicóloga y fuimos amigos durante un tiempo breve, en
los últimos meses del año 2015. Ella se alejó de mí por mi inestabilidad, la
sintomatología de mi trastorno, argumentando que soy muy violento. Es un hecho
que la lastimé y lo lamento mucho.
En realidad preferiría una relación con una mujer que se
diera de forma personal, que ella radicara en la ciudad donde yo vivo, de
preferencia cerca, incluso con intenciones de vivir juntos en un plazo
razonablemente cercano. Creo que tengo muy buenas características como hombre,
que un buen número de mujeres considerarían deseables, pero también es un hecho
que en un mundo gravemente sobrepoblado, cada vez existen más personas solas y
esa condición se hace más intensa y dolorosa en las grandes ciudades, donde el
individuo está rodeado de una gran cantidad de gente.
Siempre me he sentido muy atraído por mis terapeutas
(psicólogas) y con más de una he llegado a pasar a otro tipo de relación,
amistad, pero esto ha sido transitorio y he vuelto a mi condición de solitario,
algo de veras muy triste. Una psicóloga ejerce una gran atracción en mí en gran
parte porque parece ser la única mujer con probabilidades de entender el modo
como he vivido, una condición muy anómala, de hecho muy patológica aún sin ser
un enfermo psicótico, pero que ha afectado mi vida a tal grado que en dos
ocasiones llegué a perder la voluntad de vivir.
Al mismo tiempo, una mujer que escoge una profesión de
ayuda, específicamente psicología, parece mostrar una inclinación a la actividad
intelectual, entiéndase cultura. Yo soy un deportista y me gustaría tener una
compañera que también lo fuera, pero si tuviera que elegir entre una mujer con
ese atributo y una mujer culta, elegiría a la segunda. En una persona con un
nivel intelectual alto hay un gran potencial para seguir una senda en la que la
intención es enriquecer la vida continuamente, sin caer en estados mórbidos de
hastío o en perder el interés por el mundo en que vive, convirtiéndose en un
objeto que respira, traga y defeca. Me disculpo por la crudeza de mi
vocabulario.
He pensado en aquellas psicólogas por las que me he sentido
atraído (omitiré sus nombres), mujeres inteligentes, con intereses en alguna
manifestación artística, con un deseo genuino de ayudar a personas que sufren,
con un dinamismo vital que parece intrínseco independientemente de que puedan
tener historias de vida difíciles. Ahora que llevo varias semanas hablando vía
telefónica con una psicóloga (mucho más joven que yo) de otra entidad del país
en que vivo, me resulta difícil evitar pensar en la posibilidad de llegar a
desarrollar un vínculo con ella que implicara que dejáramos de ser paciente y
terapeuta, y nos convirtiéramos en buenos amigos, o en pareja. La voz de esta
dama me despierta un sentimiento de admiración y afecto, su discurso refleja un
cociente intelectual alto con un grado de preparación académica poco común, y
su manera de dialogar conmigo me hace sentirme respetado y aceptado, algo muy
valioso para mí pues de eso he recibido muy poco en mi vida.
Hablo con esta dama los días jueves y domingo, por la noche. Tengo intenciones de seguir leyendo mi libro de TLP (Borderline Personality Disorder, Survival Guide) mencionado en entradas anteriores y tomar notas que me parezcan relevantes en relación con mi persona y con mi existencia para comentarlos con Celia. No sé cuánto tiempo va a estar disponible mi consejera, pues trabaja en una dependencia de gobierno que por su naturaleza, no ofrece estabilidad laboral a sus empleados, independientemente de las cualidades que estos puedan tener.
Me gustaría decirle a esta bella dama que he comenzado a
sentir amor por ella y quisiera poder abrazarla, besar su corazón.
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