Como mencionaba en una de las entradas anteriores, el
domingo pasado hice un recorrido ciclista en carretera de dos horas y media,
que inicié a las 12:30 h y concluí a las 15:00 h. Me deshidraté porque había
tomado unos sorbos de destilado de caña y una cerveza con el desayuno, y cometí
el error de no llevar suficiente agua, limitándome a una ánfora y media.
Me bañé casi al llegar a casa y noté que la piel de mis
brazos y piernas estaba muy enrojecida, en la noche sentí ardor en algunas
zonas, sobre todo en la parte posterior de mis piernas, un poco arriba de los
tobillos. Al amanecer del lunes me sorprendió no sentirme cansado, pese a que
la noche anterior había bañado a mis mascotas y las había llevado a caminar
para que se secaran; en esos momentos sentí mucho estrés, sobre todo por
cansancio muscular, pero a la mañana siguiente parecía haberme recuperado. De
todos modos preferí no ejercitarme, pues es necesario darle reposo al organismo
después de un esfuerzo, sobre todo si este es desacostumbrado.
Hoy salí de la cama poco antes de las siete de la mañana y
bajé a tomar mi acostumbrada taza de café con un pan, mientras miraba un video
en televisión (por internet) que muestra a una bailarina de nombre Natasha
Jervis ejecutando su acto desprovista de ropa, en desnudez total; la belleza de
su cuerpo ejerce una fascinación sobre mí y ello me hace preguntarme si la
parte de mi sexualidad que no encaja dentro de lo que se considera normal
pudiera ser una faceta de mi trastorno límite de la personalidad (TLP) o
simplemente una manifestación del ser humano ante una inhibición antinatural,
como lo es el falso pudor.
Regresé a mi habitación e hice los preparativos
acostumbrados como inflar las llantas de mi bicicleta a la presión adecuada y
ponerme mis prendas para realizar mi sesión de ciclismo sobre rodillos, que iba
a consistir en unos 25 km (distancia bastante corta) para después hacer
ejercicios con pesas, pero hallándose el odómetro en una lectura de 665 km,
quise llegar a 700 y pedaleé durante una hora, cubriendo 37 km, dejando la
lectura de la distancia total en 702 km.
De todos modos terminé antes de la hora a la que debo bajar
a desayunar y decidí hacer ejercicios con mancuernas (uno diferente al
acostumbrado) y después de ello el denominado bench-press. Una vez hecho esto
bajé a desayunar mi cereal de avena hervida en agua, con pasitas y una pieza de
fruta (una pera) para después tomar un baño con agua fría y salir a muy buena
hora rumbo a mi lugar de trabajo.
En el transcurso de
las últimas semanas me había inyectado complejo B (Bedoyecta) dividido en cinco
inyecciones de 2 mL y su efecto pareció llegar hasta este último fin de semana.
Como quiera que sea, hoy me sentí fuerte e incluso hice intervalos más
prolongados que de costumbre con multiplicaciones altas (usando el disco 53).
Esto es de una suma importancia porque me ha proporcionado un gran bienestar en
las horas transcurridas a partir de que realicé esa sesión de ejercicio y
siento que he superado ese periodo de tiempo tan difícil que comenzó a darse a
partir de la segunda mitad de 2017, en que padecí un malestar psíquico tremendo
acompañado por un cansancio físico que me abrumaba y la idea de que no había
nada en los días hábiles (lunes a viernes) que me motivara y me ayudara a
superar ese estado anímico tan difícil.
Hay otra faceta de mi vida que podría estar cerca de
resolver y esa es la soledad en la que vivo, específicamente carecer de una
compañera. El sábado tuve interacción con una bella dama del estado vecino de
Guanajuato, misma que continuó ayer de una manera un tanto difícil y parece poco
probable que podamos llegar a algo, lo cual es una lástima pues para mí es una
mujer bonita y con características muy afines a las mías, pero si no se diera
nada con ella, hay otras usuarias que podrían interesarse en mí y si encuentro
una dama dispuesta a entablar una amistad cercana conmigo o una relación de
pareja, mi vida habrá dado otro enorme paso hacia adelante.
Esperemos que así suceda.
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