miércoles, 20 de marzo de 2019

Mi actividad física, mi pensamiento anómalo y un universo paralelo

Continuando con la parte de la actividad física de esta mañana, pedaleé sobre rodillos el equivalente a una distancia de 10 km y salí de la casa cinco minutos después de las cinco horas. Me dirigí a mi circuito acostumbrado, de 4000 m donde, al igual que la semana pasada en la madrugada, me sentí fuerte y avancé más rápidamente con menos esfuerzo. Esta vez, mi ritmo cardiaco fue todavía más bajo, sin elevarse por arriba de 110 pulsaciones por minuto.

Una vez de regreso en casa, subí a mi habitación acompañado por mis mascotas y después de quitarme mi indumentaria de ciclista, regresé a la cama. Eran como las 6:30 horas y pensaba dormir hasta las 8:50 h. Desperté un poco después de las ocho y me levanté para dirigirme a la sala y escuchar música mientras tomaba café y mi desayuno. Cuando subí a bañarme, elegí las prendas que usaría para el día de trabajo, un pantalón de vestir azul marino de buena calidad y una camisa también azul, pero de otra tonalidad, adquirida recientemente. Es un hecho que proyecto una imagen muy fuera de lo común, con esto quiero decir, muy favorable para mí, pero esto no parece ayudarme en nada con mi incapacidad para relacionarme con otras personas, sigo solo y no sé cómo vaya a cambiar esto.

Como mencionaba en la entrada anterior, me di cuenta que lo que parecía una posibilidad de relación con una mujer madura de nombre Lourdes no es tal, y esta mañana le envié un mensaje de WhatsApp expresándole esa idea, diciéndole que la encuentro lejana e inexpresiva, sin mucho interés en mí, informándole de los esfuerzos que hice anoche para comunicarme con ella y de que me doy cuenta de que en realidad nunca tuvimos una oportunidad.

Hablar con psicólogas vía telefónica en fin de semana busca establecer comunicación significativa con una persona del sexo femenino que reúna ciertas características: un nivel intelectual respetable, un conocimiento del ser humano, y un interlocutor respetuoso y empático. He llegado a pensar que con una psicóloga sí tendría una oportunidad de sostener una relación afectiva porque solamente una persona con esa formación académica podría entender por qué he pasado la mayor parte de mi vida sin trabajar, por qué he llegado a perder la voluntad de vivir, y el origen de mis problemas.

Durante el fin de semana largo tomé más cerveza y destilado de caña de lo que acostumbro, y no era la ingestión de alcohol lo que me preocupaba, sino el número de calorías que esto representa. Volví a subirme a la báscula y me dio la impresión de que he seguido perdiendo peso y ya estoy por debajo de 75 kg. Debido a que en los primeros meses de 1997 (cuando me acercaba a los 33 años de edad) perdí mucho peso (unos 13 kg, al pasar mi peso corporal de 83  a 70 kg) y a finales del año obtuve un empleo, asocio la pérdida de peso, o adelgazamiento, con un suceso afortunado que cambiará mi vida, aun sabiendo que esto no tiene sentido y parece estar fuera de la realidad.

De la mano con esto, pienso en el infame que ese año me contrató para ese empleo, un individuo al que yo había conocido 14 años antes, al que creí mi amigo. Él me contrató y dos meses y medio más tarde, al comenzar el mes de febrero de 1998, me arrebató esa ocupación tan importante para mí, dando el primer golpe para que volviera a deslizarme hacia un abismo y me sucediera lo que más temía, caer en la pobreza, en la enfermedad y en una existencia de soledad y desesperación. Su motivación fue la envidia por mis características físicas mucho mejores que las de él (las cuales eran paupérrimas) y su fantasía de ser infinitamente superior a mí intelectualmente. Si fue mi actividad física, mi dedicación al deporte lo que le provocó esa rabia incontenible y la comisión de una vileza y una infamia, que yo siga adelante en esta área de mi vida 21 años más tarde, debe estar destruyendo su vida.

¿Será pensamiento de deseo? (Así traduzco yo la expresión ‘wishful thinking’). No tengo manera de saberlo, pero la vida sigue y en algún momento tendré noticias de ese indigente moral, como ha sucedido con otras personas dañinas en mi vida. Es posible que exista un universo más o menos paralelo que en momentos clave tiene injerencia en el que yo habito.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Centro de Intervención en Crisis, SALME

  Un poco antes del amanecer del miércoles 17 de enero, volví a marcar el número de teléfono del Centro de Intervención en Crisis de SALME (...