jueves, 14 de marzo de 2019

Pensando en la mujer que amé, a la que probablemente le he hecho daño

En menos de una hora habrá terminado el penúltimo día laboral de la semana y solamente quedará el viernes para que empiece el fin de semana, esta vez largo. Se vislumbra una actividad física mayor y más gratificante, así como la posibilidad de hablar con esa psicóloga que se encuentra en atención telefónica en fin de semana y días festivos, terminar de leer mi libro sobre TLP y posiblemente releer algunos capítulos, pasar bastante tiempo escuchando música (y mirando videos en YouTube), adoptar una actitud más despreocupada ante la vida.

Pienso en Laura y en esa entrada, una de las últimas que escribí en mi blog que dejé en los primeros días de este año, y en el escándalo que estará provocando. No sé si Laura está en una mala situación y sé que no parece noble decirlo, pero deseo que así sea. La razón de ello es lo mal que me ha hecho sentir con su actitud y lo decepcionado que me siento de ella. Casi tengo la seguridad de que su cónyuge es una persona de lo peor, otra alimaña en el servicio público (ocupa un puesto de jefatura en una institución de salud mental) y me han dicho dos personas (Laura una de ellas) que es muy agresiva.

Me parece altamente probable que Laura haya vivido mucha violencia proveniente de individuos del sexo masculino y eso la haya hecho optar por una relación con otra mujer. Sería trágico encontrar que esa mujer que ahora es su cónyuge, y con quien ya tiene muchos años de relación, la esté violentando pues las relaciones entre personas del mismo sexo no son diferentes a ese respecto.

Algo que me molesta mucho es que profesionales de la salud mental asuman actitudes violentas, de mucha agresividad hacia sus pacientes y usuarios argumentando que no hacen tal cosa, que la patología de sus pacientes les hace ver violencia en todas partes, pobrecitos locos. No me sorprendería que ese fuera el caso de la esposa de Laura, una vieja de muy corta estatura con un cuerpo lleno de tejido adiposo y muy probablemente un alma podrida.

Si Laura y esa tipa se encuentran en el ojo del huracán por esa entrada en mi blog (que es seguido en la institución de salud mental donde trabaja la vieja, la cónyuge de Laura) eso podría dar lugar a un conflicto serio entre ellas. Quisiera pensar que eso podría hacer pensar seriamente a Laura en la naturaleza de su relación y en la conveniencia de seguir en ella, particularmente si esta es destructiva. Esta mujer a la que he querido tanto me considera un hombre violento y posiblemente peligroso. No puedo negar que tengo un carácter violento, pero definitivamente creo que no soy peligroso mas sí impulsivo con un comportamiento difícil que en buena medida constituye el origen de mi soledad.

¿Me enteraré algún día? El tiempo lo dirá.

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