Seguí usando este portal sin mucho entusiasmo y ayer por la noche, después de cenar entablé comunicación con una mujer de un estado vecino (en el que viví hace muchísimos años, entre 1969 y 1973, donde murió mi padre y nació y murió mi hermana menor (1972-2006)). Esta dama (la que “conocí” anoche) nació en diciembre de 1970 en Tepic, cuando yo contaba con seis años y ocho meses de edad y cursaba el primer año de primaria en esa ciudad. Ella ha estado casada y tiene hijos y en este momento se encuentra separada y sola, en una casa que pertenece a su esposo. Está por renunciar a su empleo, porque sus ingresos son muy bajos, tiene un sueldo base (insignificante) y cobra comisiones, pero en esta época es difícil vender servicios como televisión restringida.
Me dio su número de teléfono (y WhatsApp) y yo le marqué y platicamos durante unos 30 minutos, tiempo durante el cual la conversación derivó hacia sexo. Ella tiene sobrepeso, pero su rostro es bonito, su piel tiene muy buena apariencia y su cuerpo, pese a su complexión gruesa, es femenino, muy curvilíneo; el tipo de mujer al que coloquialmente se le llama gordibuena.
Katy, se tomó fotos con su Smartphone, mostrándome sus senos desnudos, en tomas en las que no se ve su rostro. Unos minutos más tarde me envió una imagen de su intimidad, algo que no es particularmente de mi agrado, pero me gustó el aspecto de sus genitales. Entre las fotos que me envió vestida, había una en la que se encontraba de pie vistiendo una prenda parecida a un leotardo y le pedí que se tomara una igual, pero sin el leotardo. Ella lo intentó, pero su Smartphone falló y para demostrarme la veracidad de sus palabras, Katy me envió una captura de pantalla en la que aparecía una leyenda que decía algo así como “no funciona la cámara”.
Después de un rato terminamos la llamada y me dispuse a dormir. Desperté unos minutos antes de las cinco de la mañana y decidí ir a pasear a mis mascotas, tiempo durante el cual marqué con mi Smartphone a una institución pública donde se brindan servicios de atención mental y hablé mucho tiempo con una psicóloga que me empezó a atender a finales del año pasado. Tuve que dar grandes rodeos para llegar al tema sexual y hablarle además de mis filias a ese respecto (evito la palabra parafilias), enfatizando el hecho de que para mí era necesario hablar de esos temas con una psicóloga, porque ella conoce el funcionamiento de la mente humana.
Hoy en la mañana tuve comunicación con Katy y le envié dinero para el pasaje. Se supone que tomará hoy un autobús que la traerá a la ciudad donde vivo y pasaremos juntos el fin de semana que está por iniciar, lo que implicará mucha actividad sexual.
He intentado comunicarme con ella, pero no he tenido éxito. Probablemente se hallaba ocupada o se acostó a dormir una siesta. Se me ocurrió de repente que podría quedarse con el dinero y usarlo para sus necesidades (está viviendo en la pobreza) y olvidarse del viaje, pero esto me parece poco probable. El asunto en este momento es cómo informárselo a mi madre, porque comparto vivienda con ella y Katy pasará varios días ahí.
Veremos qué sucede.
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