Sé que la gente en general está muy ocupada con sus asuntos
cotidianos, sean estos familia, trabajo, actividades domésticas, traslados,
etc., pero me sucede mucho que trato de comunicarme con alguien (vía WhatsApp,
por ejemplo) y esa persona lee el mensaje sin responder (a esto se llama ‘dejar
en visto’) o ve otras conversaciones en ese Messenger, sin leer mi mensaje.
Esto me hace sentir terriblemente mal.
El hecho es que eso provoca malestar a la mayoría de las
personas, pero en mi caso, con el trastorno que padezco, la frustración es
mayor. Comienzo a sentir furia y desesperación, y rápidamente empieza a
generarse en mi mente la idea de que este aspecto de mi vida no puede cambiar,
que a nadie le importo y quienes me conocen o interactúan conmigo de alguna
manera desprecian lo que yo represento para ellos como ser humano, y muestran
una indiferencia absoluta por mi sufrimiento.
Esto me sucedió muchas veces con Laura, que en ocasiones
tardó mucho en responder (o siquiera leer) mis mensajes de WhatsApp, y en
ocasiones ni siquiera respondió, en lo que a mí me pareció fue una actitud de
indiferencia de su parte. En este momento en que tengo una posibilidad de
entablar una relación con una dama, pienso menos en Laura y en todos los
sentimientos encontrados que ella ha despertado en mí. En otro blog, que dejé
de escribir en los primeros días de este año, puse en una de las últimas
entradas lo que ella había representado para mí, refiriéndome a Laura como ‘la
mujer que amo’ pero sin poner siquiera su nombre de pila.
Es un hecho que ese blog ha sido seguido en la institución
pública de salud mental que depende de la Secretaría de Salud (del estado de
Jalisco) que en realidad no cumple su función, y está llena de gente
incompetente (en el mejor de los casos) o de empleados cuyas vidas están tan
mal, que se toman la tarea de boicotear a la institución agrediendo a los
usuarios, una tarea de lo más vil pues además de hacer lo contrario a lo que
sería su labor, le hacen mucho daño a personas vulnerables que buscan superar
sus problemas, y no que por malas acciones de funcionarios públicos su
existencia se haga todavía más difícil.
Laura me llamó en diciembre del año pasado para comunicarme
que ese blog estaba siendo leído en SALME (Instituto Jalisciense de Salud
Mental) y yo había puesto información sobre su viaje a un destino remoto y
helado, muy al norte del continente americano, ya muy cerca del círculo polar
ártico. Me dijo mi todavía amiga que ella había mantenido en secreto su viaje a
ese lugar, Borealis Camp con su cónyuge porque ella tiende a ser muy reservada,
de hecho había olvidado siquiera comentárselo a su madre y solamente se lo
había platicado a dos vecinas.
De pronto recordé que en el año 2006, leí en un semanario
político (Proceso) que incluía una sección del estado donde vivo (Jalisco) que
el aquel entonces director de esa institución (un médico psiquiatra de nombre
Benjamín) había sido enviado a un país del sudeste asiático, a un hotel de
cinco estrellas, como dádiva de un laboratorio farmacéutico y ‘hasta le dieron
(dinero) para jugar en el casino’. Como resultado de ese soborno, las compras
de medicamento (por parte de la institución, SALME) a ese laboratorio
farmacéutico se cuadruplicaron.
Me pregunté entonces si ese viaje a Borealis Camp, cerca de
Fairbanks, no podría haber sido el resultado de un acto de corrupción, pues la
cónyuge de Laura ocupa un puesto de jefatura en esa institución, desde hace
muchos años, y ese destino parece de lo más extraño, pues Laura padece
problemas respiratorios de forma crónica, un problema presente a lo largo de todo el año, pero
todavía más en el supuesto invierno que vivimos en esta ciudad (la capital del
estado de Jalisco) que en realidad tiene temperaturas muy benignas. Por las
mañanas, en esta estación, Laura tiene problemas para respirar y conforme pasan
las horas y se eleva la temperatura, su padecimiento disminuye. Siendo así,
¿cómo se les ocurrió a Laura y a su cónyuge hacer un viaje a semejante destino,
donde la temperatura en ese momento (principios de diciembre) era inferior a –
10 °C?
En todo esto hay mucho de conjetura, como sucede tanto
conmigo, pero si tuviera razón, esa mujer a la que he querido tanto
(idealizándola en gran medida), podría no ser una persona honesta, aceptando en
cambio la corrupción en su vida, por lo menos en cierta medida.
Es un hecho que Laura no tiene mucho respeto por la verdad,
y la prueba más contundente de ello es haber mentido hace casi 10 años en lo
referente a la afectación que tuvo en mí lo que hizo su compañera en SALME, la
psicóloga que se involucró conmigo sentimentalmente y luego incurrió en
conductas delictivas. Menos grave (pero también una manifestación de una fuerte
tendencia a vivir en la mentira) resulta la serie de racionalizaciones que hace
esta psicóloga respecto a su relación con sus padres, a decirse muy asocial, a
inventar historias de su infancia y adolescencia (llevarse un libro para leer
en el recreo, pasar muchas horas encerrada en su habitación entregada a la
lectura), y asumir responsabilidades que no le tocan, como cuidar de sus
suegros y hacer de su casa un hotel a donde llegan muchas visitas a lo largo de
todo el año, lo cual involucra muchísimo trabajo no remunerado y un agotamiento
constante, crónico que terminará llevándola a una tumba prematura.
Es bueno alejarme de ella.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario