miércoles, 10 de abril de 2019

Encontrarme en un punto crucial en mi vida


Desperté poco después de las seis de la mañana pero me quedé bastante tiempo en la cama, para levantarme poco antes de las siete y bajar a la sala a tomar mis acostumbradas tazas de café con pan mientras miraba videos musicales en YouTube. Me sentía bien y con la disposición de ejercitarme en mi bicicleta de carreras, sobre rodillos y sentía que debía de apagar la televisión y dirigirme escaleras arriba para iniciar mi sesión de ciclismo, pero al mismo tiempo pensaba que tenía derecho al ocio, a disfrutar de la música acompañada de imágenes. Finalmente opté por hacer lo que había planeado y me dispuse a pedalear durante una hora, haciendo un esfuerzo considerable.

Anoche salí a pasear a mis mascotas y mientras hacía esto hablé por teléfono con una psicóloga de una institución pública (Cruz Verde) que en realidad es una cubre-incidencias. Ya había dialogado con ella un buen número de ocasiones y esta vez me dediqué a sacar la frustración y la furia que sentía por casi tener la seguridad de que alguien de SALME envió información sobre mí (que está clasificada como confidencial) a la empresa donde trabajo. Cinthia me escuchó y estuvo de acuerdo conmigo en que tengo derecho a responder a agresiones y no tengo por qué resignarme a recibir golpes si no he dado motivos para ello.

Eran más de las once de la noche y recorríamos un trayecto bien conocido (de hecho he vivido en el mismo lugar los últimos 37 años de mi vida) y de pronto noté que había extraviado mis lentes. Me los había colocado en el cuello de la camiseta para poder marcar el número de esa institución pública en mi Smartphone y en algún momento, estos cayeron sin que yo me percatara de ello. Entonces di media vuelta acompañado de mis perritas y caminé por la senda que había recorrido. Apenas habíamos cubierto unos 50 metros (yo iluminaba el camino con la linterna de mi Smartphone) cuando mi perra Clara pegó su nariz a un objeto tirado en el piso y entonces me di cuenta que eran mis lentes y me agaché para recogerlos. Me di cuenta entonces de lo afortunado que había sido encontrarlos y al llegar a casa me cambié de ropa y me dispuse a dormir.

Durante la cena le había comentado a mi mamá que sospechaba que en mi trabajo habían recibido información sobre mí, proveniente de SALME y si mi suposición era correcta, quien la envió había violado la ley. Le informé de las razones para mis sospechas (expresadas en la entrada anterior) y que en realidad no tenía motivos para preocuparme, pues haber vivido con una patología muy grave no es un delito y nunca lo ha sido.

Me imagino que dormí muy profundamente pues al despertar me sentía bien en todos sentidos. Estos últimos días he dejado de tomar cerveza para en su lugar beber limonada, necesito la vitamina C. Además, la cerveza tiene muchas calorías y aunque gastaba poco más de 100 pesos por semana en esa bebida, parece buena idea recortar gastos y darle mejor uso a ese dinero.

Volviendo al asunto de SALME y la posible violación a la ley al divulgar información sobre un paciente, si así hubiera ocurrido habría sido un acto de venganza. La pregunta es ¿quién sería el autor? Una posibilidad podría ser Rosy, esa psicóloga del Centro de Intervención en Crisis a quien le dediqué una entrada en ese blog que terminé de escribir al inicio de este año, 2019. Otra persona que podría haber hecho eso es la esposa de Laura, como una venganza a otra entrada en la que hablaba de su cónyuge refiriéndome a ella como ‘la mujer que amo’. ¿Y si hubiera sido Laura? Esto parece poco probable, pero tomando en cuenta que hace diez años ella me pegó por la espalda, al romper la neutralidad a favor de una compañera suya que cometió faltas gravísimas e incluso incurrió en conductas delictivas, de las que yo fui la parte agraviada, no me sorprendería tanto.

Siento que mi vida ha llegado a un punto de importancia trascendental, que en estos momentos está sucediendo algo muy afortunado, que el destino me depara algo bueno. ¿Pensamiento de deseo? No lo creo así. Se han dado una serie de acontecimientos que parecen cerrar círculos enormes y el incremento en mi energía y mi fuerza física me han hecho sentir que he rejuvenecido muchos años, más de 10. Si bien tengo momentos difíciles (como me sucedió el lunes por la tarde), he tenido otros bastante afortunados como una breve plática con una compañera de trabajo que al llegar a esta área, hace ocho meses, me hizo sentir terriblemente mal al dejarse manipular por un compañero que es una persona de lo peor y que ahora, al conocerme, empieza a darse cuenta del error que cometió y muy probablemente a poner en su lugar a su subalterno, la alimaña que perjudica a otros con su maestría en el arte de la intriga.

En algún momento me voy a enterar de algún suceso ocurrido a un enemigo, que cambiará el rumbo de su vida, o le pondrá fin a la misma. Será una gran satisfacción para mí.

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