jueves, 4 de abril de 2019

Metilfenidato para perseguir una meta, facilitar la tarea o hacerla posible


Tema: pedalear entre las cinco y las seis de la mañana, un total de 60 minutos, cubriendo 40 km. Debió ser más de una hora de ejercicio, pues no pude haber promediado 40 km/h, esa velocidad sería demasiado alta como promedio.

La razón de alcanzar esa cifra (en realidad 41 km) fue que la lectura del odómetro de mi ciclocomputadora era 1390 km y quería alcanzar y superar los 1400 km; la lectura de la distancia del recorrido era 159 y quise dejarla en 200. Puesto que el domingo pasado, durante el recorrido en carretera el imán montado en un rayo de la rueda delantera se desplazó y en consecuencia la ciclocomputadora dejó de funcionar durante una distancia considerable, ambas lecturas son mayores, pero por supuesto no puedo determinar cuáles son las correctas.

A las seis de la mañana había terminado mi ejercicio en bicicleta sobre rodillos, había planeado complementarlo con ejercicios con pesas, pero sintiendo que había agotado mi energía me quité las prendas de ciclismo y me puse las que uso como piyama, para regresar a la cama y volver a dormir. Desperté una hora más tarde y bajé a la sala con intención de ver videos en YouTube mientras tomaba café, pero me sentía todavía cansado y con sueño y en compañía de mis mascotas subí otra vez a mi habitación y volví a dormir, ahora hasta las 8:30 en que me dispuse a tomar café y desayunar.

El martes pasado me había comunicado con un amigo de nombre Alfonso, que es licenciado en derecho para pedirle de favor que recogiera unas películas que encargué, cuatro copias de “los últimos días” sobre los estudiantes de Múnich que participaron en la rebelión no violenta contra el régimen nazi en febrero de 1943, así como una copia de otra película de nombre “un viaje inesperado” que tiene como temática el autismo en niños, protagonizada por Mary Louise Parker y Aidan Quinn. La psicóloga con la que hablo en fin de semana me recomendó esta última porque yo le había hablado de que casi tenía la seguridad de ser Asperger, parte del espectro autista. Esta dama me dio argumentos que me sacaron de mi error, pero definitivamente sí tengo rasgos Asperger.

Sigo trayendo y llevando el libro “at the heart of the White Rose”, que es una recopilación entre la correspondencia de los miembros de ese grupo de jóvenes estudiantes de la Universidad de Múnich que formaron la Rosa Blanca. El problema es que casi no lo leo, como me ha sucedido con tantos libros en los últimos años. Fue por eso que me surgió la inquietud de averiguar si esta inactividad intelectual pudiera ser provocada por mi trastorno por déficit de atención, me cuesta trabajo mantener la concentración y ese no es el único síntoma. Me parece que el resto de la sintomatología pudiera estar complicando mi trastorno límite de la personalidad (TLP) y el precio más alto a pagar sería mantenerme en una inmovilidad sin avanzar hacia un objetivo, expresamente el estudio del idioma inglés de una manera formal, además de escribir buscando llegar a una meta preestablecida.

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